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viernes, 3 de junio de 2011

The Ice Book



    The Ice Book es una mezcla de libro desplegable (pop-up book), teatro, danza, animaciones y película. Una serie de imágenes y sombras proyectadas contra un escenario en miniatura hecho de recortables. Las hojas de papel y la luz producen una atmósfera íntima, dulce y misteriosa al servicio de la historia de una princesa que atrae a un muchacho hacia su mundo mágico para que le caliente su corazón de hielo.
    Los creadores son  el matrimonio Davy y Kristin McGuire. Ella se encargó de dibujar y recortar en papel meticulosamente las escenas desplegables; Davy, por su parte, creó las animaciones a partir de una combinación de video (con una Canon 5D MaRK II) y el programa  Adobe AfterEffects. Además de en los libros desplegables y en el teatro, los diseñadores se inspiraron en técnicas de imagen precinemátográficas como los zoótropos y las linternas mágicas.
    El encanto de la pieza está a mi juicio en la escala, pues la miniatura enfatiza la delicadeza física del trabajo y sitúa a la obra en su pequeño mundo fantástico. Por otra parte, a una escala mayor la fusión de viejos y nuevos medios podría perder parte de su efecto.
    Aquí pueden verse más detalles de la elaboración de la obra.

 Entrada publicada por Juan José Díez

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viernes, 8 de abril de 2011

The Witness, la primera película transmedia


    The Witness es una película transmedia que convierte a los espectadores en participantes y actores de la trama, sirviéndose de la realidad aumentada y de los juegos de realidad alternativa (ARG) con la colaboración necesaria de los móviles conectados a internet. Ha sido realizada en marzo de 2011 por la 13th Street Universal, sucursal de la NBC Universal en Alemania.
   La publicidad de la película dice: "Olviden internet, estamos ante la primera película de outernet", pretendiendo designar así una red que conecta con la realidad exterior, y no sólo unos ordenadores con otros como hace internet. Esa dimensión de conexión con la realidad externa la proporcionan obviamente los móviles y sus tecnologías participativas en tiempo real.
     Los aspirantes a participar en la película han podido inscribirse en la web de 13th Street. The Witness comienza en su versión interactiva mañana 9 de abril. Los seleccionados actuarán de distintas maneras utilizando sus móviles gracias a una aplicación desarrollada particularmente para este evento. Por ejemplo, estarán presentes observando con sus teléfonos escenas de la película. Los protagonistas les pedirán colaboración. Las calles de Berlin se llenarán de puntos en los que, mediante geolocalización y a través de la app, se reproducirán escenas de la película situadas en ese mismo lugar. También se situarán en ciertos lugares de la ciudad códigos QR que aporten información clave para resolver la historia.
     La película cuenta una historia en la que la mafia rusa persigue a los protagonistas. Se inicia con la desesperada petición de auxilio, desde una habitación de hotel, de Nadia y Phreak, que se ven amenazados por una banda de criminales. A partir de ahí, y comenzando desde esa misma habitación, deberá ser el usuario, el testigo, quien salga a las calles de Berlin a resolver la trama con un teléfono móvil como única herramienta. El actor/espectador tiene que tomar decisiones que serán decisivas para la resolución de la intriga. Todo al más puro estilo de los libros de “Elige Tu Propia Aventura“, donde el lector debe optar entre diferentes cursos de acción que afectarán directamente a la evolución de la narración y a su desenlace.

                     

    Como ya vimos en esta entrada, lo que hace "transmedia" a cualquier producto es la interactividad en tiempo real que proporcionan los móviles al permitir la realidad aumentada y la realidad alternativa, más que la mera convivencia de varias plataformas. Aquí en realidad hay sólo dos plataformas: el cine y los móviles. Y se prescinde de toda la aparatosa multiconexión con todo lo que se mueve, típica de los transmedias comerciales.

Entrada publicada por Juan José Díez

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viernes, 5 de marzo de 2010

Dirige tu propia película




     Xtranormal es una herramienta gratuita para crear y compartir animaciones 3D que permite al usuario producir una película animada basada en un guión. Para hacer  cine se necesita un director, un guión, actores, escenarios y sobre todo un equipo de técnicos. Este programa proporciona la infraestructura de producción, lo demás lo pone uno.
      Lo único que hay que hacer es registrarse, elegir los actores, escribir el guión y gritar “Acción!!“. Citando el eslogan del sitio: “Si puedes escribir, puedes hacer películas”.
      Podemos elegir entre dos tipos de personajes: o unos muñecos tipo Lego u otros más humanoides. Una vez elegido el reparto (restringido a dos actores), se nos presenta un guión, que viene a ser, en lo fundamental, un creador de escenas. Es en este guión donde no sólo pondremos el diálogo, sino también la posición de la cámara, las acciones, gestos, miradas y sonidos..., con sólo arrastrar el icono al espacio correspondiente y seleccionar lo adecuado cuando se nos pregunte. Cuando queramos que el otro personaje hable, agregaremos un nuevo bloque de diálogo (por defecto, ya lo tiene seleccionado). Además le podemos añadir sonidos ambientales, banda sonora, seleccionar diferentes  vestuarios para los personajes y cambiar los escenarios. En cualquier momento podremos comprobar cómo un sintetizador de voz reproduce los diálogos de texto que hemos introducido. Incluso el texto en español es bien entendible (debemos seleccionarlo desde el icono de personajes, ya que por defecto está en inglés).
       Una vez terminado, pinchamos en It’s a Wrap! para publicarlo, obtener el código y compartirlo con el resto de la comunidad. Si queremos mayor repercusión y "éxito de taquilla", y con un solo clic, podemos exportar nuestras creaciones a YouTube.

   ¿Es esto un juguete? Lo parece, pero miremos más de cerca. Hasta ahora las animaciones en literatura electrónica se vienen haciendo en flash, para lo cual hay que dominar una técnica difícil que no está al alcance de cualquiera. Hoy, con este tipo de programas, cualquiera, si tiene una historia en la cabeza, puede plasmarla visualmente en poco tiempo y difundirla por Internet. Esto puede ser útil para escritores (sobre todo si son de teatro) que quieran dramatizar un diálogo o contar una historia sencilla. La infraestructura textual y los recursos actuales del programa no permiten mucho más, pero si en el futuro se aumenta el número y la calidad de los escenarios, el número y aspecto de los personajes, las historias pueden ser cada vez más complejas.

    ¿Pero es esto literatura electrónica? No tiene hipertexto, ni interactividad (el autor no deja intervenir al lector, ni el lector puede elegir trayectorias distintas). Sí tiene multimedia, aunque provenga de los recursos de animación que vienen dados en el programa. La dimensión literaria está representada por el guión, la electrónica por su ejecución y difusión en la red. Digamos que este tipo de producciones se encuentran en los bordes de un conjunto difuso en el que los prototipos están en el centro y los híbridos como éste en la periferia.

     Pero lo más importante, a mi parecer, es que permite que una audiencia global pueda realizar su propio contenido audiovisual. Y es en esa dimensión masiva donde aparecen todas las posibilidades para que un simple mortal pueda crear (¡y publicar mundialmente!) una obra con unos recursos que antes le eran inaccesibles. Lo más normal es que este tipo de programas acaben empleándose en presentaciones, actividades educativas, redes sociales... no obstante, los escritores de ficción también podrán poner a prueba su fantasía. Por mi parte , animo a los lectores a intentarlo, siempre puede hacer ilusión ser John Ford por un día.
Entrada publicada por Juan José Díez




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