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lunes, 3 de octubre de 2011

Ebb & Flow schools project



     Ebb & Flow schools project es un interesante experimento de relato colaborativo digital en el que una serie de escritores de gran talla en el ámbito de la literatura electrónica (dos de ellos, por ejemplo, nada más y menos que Andy Campbell, alma mater de Dreaming Methods o la escritora Kate Pullinger) dirigen la creación de trabajos de escolares de la zona de Suffolk (Reino Unido) realizados en excursiones a lo largo del río Orwell, a finales del año 2010. Las ideas, historias, fotografías, vídeos, noticias y sonidos recogidos por los alumnos son combinados y plasmados en narraciones interactivas digitales llenas de originalidad y calidad artística. Una obra muy interactiva que explora los mash-ups geográficos para contar historias, la simulación de revistas, la presentación de vídeos y que deja la puerta abierta a continuar acumulando y añadiendo material sobre el río, sus gentes y sus paisajes. Una demostración de que la imaginación puede dotar a materiales sencillos de un interés y valor importantes.
Entrada publicada por Félix Remírez en Biblumliteraria

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lunes, 9 de mayo de 2011

Dichtung Digital nº 40


   Dichtung Digital, revista de estética digital desde 1999, publica su número 40 con un interesante índice de contenidos:

  Braxton Soderman: Every Game the Same Dream? Politics, Representation, and the Interpretation of Video Games analiza las estrategias interpretativas de los juegos con referencia a Fredric Jameson, Susan Sontag y Terry Eagleton.

   Eduardo Navas: Electronic Literature and the Mashup of Analog and Digital Code, explora la variedad de prácticas creativas del arte de los nuevos medios en los que se mezclan imágenes, sonidos, textos...

   Davin Heckman: Inside Outside the Box: Default Settings and Electronic Poetics, traza una amplia trayectoria a través de cuestiones filosóficas y sociales sobre la tecnología y la poética electrónica en relación con las ideas de Heidegger.

  Roberto Simanowski: Understanding New Media Art Through Close Reading. Four Remarks on Digital Hermeneutics, trata aspectos centrales del arte digital desde la perspectiva hermeneútica.

   John M. Vincler: The Monstrous Book and the Manufactured Body in the Late Age of Print: Material Strategies for Innovative Fiction in Shelley Jackson's Patchwork Girl and Steve Tomasula's VAS: An Opera in Flatland compara las obras de Jackson y Tomasula, digital la primera, analógica la segunda, en su materialidad y elementos extra textuales.

   Scott Rettberg: Performative Reading: Attending The Last Performance [dot org], presenta The Last Performance y muestra varios métodos para leer una obra de literatura electrónica que se manifiesta en varias ejemplificaciones.

   Nele Lenze: Aspects of Arabic Online Literature in the Gulf, nos habla de la actividad literaria online en los Emiratos Árabes Unidos.

Entrada publicada por Juan José Díez
 

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lunes, 13 de diciembre de 2010

Collapsus, thriller transmedia


       Collapsus es un thriller transmedia creado por Tommy Pallota, productor de películas (Scanner Darkly o Waking Life) y director de documentales (American Prince). Es una obra que mezcla  documental, videojuego, animación y drama integrando todos estos componentes en una experiencia que sólo puede disfrutarse en internet. Pallota es el inventor de la técnica de animación gráfica del rotoscoping que funde la acción en vivo con el dibujo. En Collapsus utiliza una técnica de gráficos en movimiento que toma lo mejor de la ilustración Rotoscope y la mezcla con imágenes en vivo alternando ambos estilos en muchas escenas.
   La trama contempla un futuro en el que una catastrófica crisis energética afecta a nuestra civilización. En ese contexto, los jóvenes protagonistas se ven involucrados en un conspiración: una lucha despiadada de empresas tradicionales contra nuevas empresas de fuentes limpias de energía. Los jóvenes se enfrentan a todo tipo de peligros incluyendo persecuciones, amenazas y apagones globales.
   Es curioso el origen de esta obra. Una cadena de televisión holandesa (VPRO) produjo un documental "Energy Risk" que trataba seria y documentadamente del negro panorama energético de nuestro mundo futuro. Una vez emitido, la cadena comprobó que la edad media de la audiencia había sido de 55 años para arriba. Para remediar esta falta de atención de los jóvenes, se inventó Collapsus. Había que dramatizar el documental, dotarlo de protagonistas jóvenes que corrieran aventuras, recurrir a la nueva sintaxis visual, a los estilos de diseño y animación en boga y ¡cómo no! a la interactividad y a la conexión con redes sociales. O sea, bajo el espíritu del remix y los mash-ups, convertir el documental en una narración transmedia, una mezcla de distintas plataformas para una experiencia narrativa que sólo se puede disfrutar en internet. 
Entrada publicada por Juan José Díez

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Más leña al fuego de las descargas


      Muchas personas ya han señalado algo con lo que estamos totalmente de acuerdo: del autor nadie se preocupa realmente ("¿Y quién defiende a los creadores?" Desequilibros 2/11/2009). Por un lado están las empresas que, como decíamos en otra ocasión, han parasitado gracias a los soportes la creación intelectual en exclusiva durante siglos y pretenden continuar haciéndolo y, por otro, están los usuarios que ahora quieren (y pueden) parasitar por su cuenta la labor intelectual. Todos, igual de piratas, detrás del oro del Perú (que es la creación intelectual) explotado por ese pobre buen salvaje (que es el artista). Donde pone oro del Perú podéis poner atunes y donde pone buen salvaje podéis poner pescadores sin contrato, el símil pirata continúa. Tenemos también corsarios, ese eufemismo que nace para referirse a los piratas amparados por la ley, (armadores, en el argot pirata actual) que en este caso son las Sociedades Generales de Autores y toda esa caterva de mercaderes intermediarios. Y para rizar más el rizo, tenemos a La Malinche: ese uno por ciento de los explotados que se acuesta con los explotadores (de Malinches en Somalia no tengo noticias, pero sería cuestión de investigar). En el terreno de la industria cultural podéis sustituir Malinche por Ramoncín, que es el caso más flagrante de colaboracionismo por conveniencia sin un ápice de aportación intelectual (más allá del Litros de alcohol corren por mis venas aquel). Entre estas Malinches hay una pequeña pléyade de Almodóvares que firman manifiestos por los derechos de autor con el símbolo del dolar en los ojos pero con un trabajo mínimamente avalado por circuitos distintos al de la industria.

     Todos saquean pero nadie piensa realmente en fórmulas que beneficien directamente a los autores. Y con autores me refiero a ese noventa y nueve por ciento de creadores culturales que no pueden ni soñar vivir de ello. Por supuesto que en ese noventa y nueve por ciento hay mucho amateurismo, incluso mucha basura, pero también hay mucho "premio a la mejor novela del año", como explica este artículo de El Cultural, al que le es imposible tirar adelante con ese diez por cien que le arroja al suelo su editor. Por no hablar de actores de teatro, dibujantes, pintores y divulgadores y creadores en Internet. Este mismo blog surge precisamente para hacerse eco de un tipo de actividad literaria, la electrónica, que, habida cuenta de la escasa repercusión que han tenido las iniciativas del tipo Eastgate para su comercialización, todavía carece si quiera de una industria cultural con la que enriquecerse (cuando no se sustenta precisamente en la libre circulación de la creatividad como hemos visto en las obras abiertas, mash-ups o de creación colectiva).

      En este punto, y sumergidos como estamos en el debate en torno a la ley "antidescargas" y el manifiesto de internautas, me encuentro con un curioso vídeo-protesta firmado por La Coalición de creadores e Industrias de Contenidos, un macro-loby de presión que aglutina EGEDA, Promusicae, SGAE, FAP, ADIVAN y ADICAN, dirigido por Aldo Olcelse Santonja (Consejero y Director General del Grupo Leche Pascual, de 1990 a 1993, Consejero de Telepizza, S.A. de 2000 a 2006 y Patrono de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), de 1992 a 2003...) al parecer, un ilustrado filántropo que siempre ha supeditado el valor del dinero al de los bienes inmateriales y culturales.

     En su vídeo omiten el salto 2.0 y hablan de Internet como una ventana para la publicidad y para que los comerciantes expongan su catálogo de artículos al gran público. Asimilan la Industria cultural a la cultura y de la reducción de capital obtenido a través de los métodos tradicionales de explotación cultural deducen que Internet ha supuesto la decadencia de la cultura.


     Pero lo que más me llama la atención del vídeo es que en su crítica a lo que ellos llaman negocios parasitarios describen a la perfección un modelo rentable y perfectamente válido si se planteara desde la legalidad (no descubro nada, Spotify ya lo está haciendo). Nos hablan de sumas astronómicas de dinero que se consiguen con las descargas a través de publicidad y de registros, sin darse cuenta de que los publicistas pagarían más por anunciarse en sitios de contrastada legitimidad y que los usuarios no tendríamos tanto reparo en registrarnos en servicios que garantizaran una justa compensación a los autores de las obras que descargamos. Yo nunca me he registrado en Megaupload no porque crea en la gratuidad absoluta de la cultura y prefiera esperar los cuarenta y cinco segundos y las limitaciones de velocidad de descarga a pagar un solo euro por un bien cultural, sino porque no me parece justo pagar al gestor de una web en lugar de al artista que voy a disfrutar. Como yo piensa mucha gente y somos un nicho inmenso de pagadores que se sumaría a las estratosféricas cifras que según el vídeo amasan los negocios parásitos.

    Y todavía nadie ha mencionado a otros claros beneficiarios de la actividad intelectual que ni siquiera se han planteado pagar un canon a los autores. Me refiero a Google o las distintas compañías de conexión a Internet como ONO o Telefónica. Paradojas de la vida: nosotros que hacemos uso intelectual y desinteresado de la cultura sí pagamos canon por los cedés vírgenes mientras que estos, que le sacan partido económico, se sirven de ella gratuitamente.

Entrada publicada por Lluís Vila

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Rip!: A Remix Manifesto


Un viejo amigo mío, Victor Pinto Pi, ha compartido en su Facebook el documental del que hoy quiero hablaros. Se trata de un amigo con el que lamentablemente no tendría ningún contacto si no fuera por Facebook. Y menciono la fuente porque me parece importante señalar su aparente banalidad para que nos sirva de reflexión sobre si las cosas son banales en sí mismas o si eso depende de las personas que hay detrás de las cosas.

Éste es un blog de literatura electrónica y el documental que presento aquí habla principalmente de música electrónica. "Nada que ver" puede pensar algún viejecito catedrático de literatura en su academia de color sepia. Pero lo que me propongo es precisamente demostrar que hablamos prácticamente de la misma cosa cuando aplicamos el calificativo electrónico a cualquier parcela de la creatividad. Música y Literatura son disciplinas artísticas con no pocos puntos de conexión, pero si además esas disciplinas se convierten en electrónicas forman un bloque conjunto que señala los mismos focos de la cultura, las mismas fallas del sistema de producción y explotación cultural, al menos, en esta época de crisis.

Rip: A remix manifesto es un documental dirigido y escrito por Brett Gaylor fruto de seis años de trabajo y con la colaboración de cientos de personas que han contribuido con sus creaciones y remezclas en la Opensource Cinema Web. Esta web, creada por el propio Brett Gaylor, es un proyecto pensado para la creación conjunta entre creadores y público de material audiovisual. La página contiene proyectos en los que poder participar y, sobre todo, ofrece la posibilidad de generar remezclas con los materiales existentes en la línea que se trató en este mismo blog de la ecoliteratura.

El documental es un producto firmemente dirigido, guionizado y realizado, pero su autor insiste en que el material del que se ha servido ha sido generado en muchas ocasiones (no sabemos cuáles) por otras personas, y al final nos invita a los espectadores a hacer lo mismo con el documental, a destriparlo y convertirlo en lo que queramos. Porque de lo que se trata precisamente es de eso: de la apropiación de material intelectual ajeno para contar una versión original del mundo que nos rodea. Semejante actitud está por supuesto penada por la ley, pero en este punto yo conmino a tirar la primera piedra a quien se sienta libre de pecado. Y no solo me refiero al pastiche cultural del que todos somos herederos, ni a la reutilización en clave artística de los elementos cotidianos... también quiero referirme a la labor de la crítica, en cualquier campo, que ha de basar sus hallazgos en textos del pasado o al avance tecnológico y científico sustentado sobre la base de cientos de vidas dedicadas a sumar un peldaño más en la invención de objetos como el microchip. Tal vez en otra ocasión trataremos el tema de la propiedad intelectual más en profundidad, pero aquí solo quiero remarcar que Walt Disney, encontrándose en flagrante pecado, se atrevió a tirar la primera piedra y desde los años veinte viene lanzándonos a los pecadores su piedra regularmente, al ritmo en que la edad de su ratón Mickey se acerca al límite de años que una obra puede mantener su copyrigth privativo. El documental nos ofrece un diagrama de las grandes corporaciones que controlan en Estados Unidos el negocio audiovisual que nos ayudará sin duda a entender cómo funcionan estos resortes legales y a quién benefician de verdad. A Ramoncín pobre, no, y eso que ha sacrificado su imagen y su carrera por defenderlos.



El documental toma como eje narrativo al personaje Gregg Gillis, más conocido como Girl talk, un disjokey de música electrónica que mezcla docenas de shamples de canciones registradas bajo copyright privativo para generar versiones originales. Se trata de la técnica del Mashup, también comentada en otro lugar de este blog aplicada a la literatura. El copyleft, Creative Commons, el abogado Lawrence Lessig, el escritor Cory Doctorow incluso el ex-ministro de cultura brasileño Gilberto Gil, son algunos de los temas y personajes a través de los cuales Brett Gaylor monta su película. A lo largo de 81 minutos repartidos en nueve vídeos de youtube, Brett Gaylor nos va a hablar de una revolución en pleno apogeo en la que los bienes culturales abandonan de manera definitiva sus envoltorios materiales y dejan fuera de juego a los que comercian con esos envoltorios.

Pero el que Internet haya coyunturalmente facilitado ese abandono, no significa que los bienes culturales hayan sido siempre algo distinto de sus envoltorios materiales. Solo la imprenta con el nacimiento de la industria del libro impuso esa asimilación mercantilista entre la obra y el texto en literatura, y solo la invención del gramófono, mucho más tarde, hizo lo propio con la música.

Muchas son las voces que han señalado antes de la explosión de Internet esa asimetría entre trabajo intelectual y la concreción fijada (muerta) y mercantilista de ese trabajo. En El Susurro del lenguaje en 1984 Roland Barthes nos habla precisamente de esa asimetría entre Texto y Obra: ésta cerrada y monumental, sometida a las inclemencias que el tiempo ejerce sobre la materia; aquél abierto, en diálogo con otros textos, cambiante, presto a la reinterpretación. El Texto, nos dice, es un "tejido de citas provenientes de los mil focos de la cultura" (R. Barthes El susurro del lenguaje Paidós Ibérica 1994 p. 69). Un mashup, diríamos ahora que podemos encontrar esos mil focos compartidos y colgados en la Red. En un momento dado el viejo Roland Barthes llega a decirnos que "los derechos de autor están vinculados a la obra, mientras que el Texto es una Red" (p. 74). El Texto de Roland Barthes es un Hipertexto. Y en un mundo en el que la cultura tiende a colgarse (o al menos a ser siempre susceptible de ello) en una Red mundial codificada en un tipo de texto (el código fuente) ¿qué diferencia puede haber entre música, arte y literatura cuando son todas ellas electrónicas?

Por último y para animaros a ver el documental, quería resaltar dos frases a modo de titulares.
Una de Cory Doctorow hablando de la empresa discográfica basada en los soportes materiales que se ha enriquecido gracias a ello durante más o menos cien años: "lo que la tecnología te da, la tecnología te lo quita".
Y otra de Gilberto Gill que siendo músico se tomó muy en serio el apoyo a la licencia Creative Commons mientras ocupó su cargo ministerial: "no hay creación aislada, el compartir es la base de la creación".

Aquí tenéis el primer capítulo del documental. El resto lo podéis ver en la página web dedicada al documental.





Entrada publicada por Lluís Vila.
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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Premis Octubre: la Literatura Digital III (mañana)





El tercer día de conferencias se abre con la conferencia Aspectes de la poesia digital con Joan Elíes Adell y Carles Lindín.
Comienza Joan Elies, con su voz serena igual que su discurso. Nos advierte que ahora mismo no se encuentra investigando temas específicos de literatura digital, lo que en mi opinión no es ningún inconveniente, sino que da a su ponencia una perspectiva distante y lúcida de los problemas teóricos que comporta la literatura digital.
La pregunta "¿de qué hablamos cuando hablamos de Literatura Digital?" le da pie a diversas consideraciones. Los formalistas rusos tuvieron que cambiar la pregunta por "¿qué elementos hacen a un texto literario?" solo para responder la primera parte de la cuestión. Y aún así, la respuesta a "¿qué es Literatura?" sigue sin responderse de manera completamente satisfactoria. Lo que Joan Elies consigue transmitirnos es una sensación de incertidumbre que yo creo que a todos los que nos hemos acercado a este terreno nos ha invadido aunque no la hayamos sabido localizar con su clarividencia. La pregunta sobre qué es Literatura Digital, es una ecuación doble, es una pregunta sobre Literatura y sobre Literatura Digital, y con ello los problemas epistemológicos se disparan de manera exponencial. No es sólo que la superposición de códigos (el lingüístico y el de la máquina) hagan más compleja su creación y más complejo su análisis. El problema es que la incógnita de la "literariedad" contagia los dos planos, y entonces ¿cuál es el componente mínimo indispensable para hablar de obra literaria digital?: ¿un texto literario + un software? o ¿un texto lingüístico + un software artístico?
En este punto menciona a Gérard Genette y su libro Ficción y Dicción. Para Genette, la noción literaria tiene una base en Aristóteles, que considera el aspecto "ficción" del relato o el poema. Pero desde el romanticismo hasta nuestros días, la "dicción", o el trabajo con el lenguaje, ha pasado a primer término. Pues bien, esa dicción, ese trabajo con el lenguaje, nunca había sido tan evidente y complejo como la doble labor de codificación a que deben someterse los textos digitales.
Prueba de ello es que las definiciones al uso de Literatura Digital (y nos muestra unas cuantas) hablan del medio, pero no de la "cosa".
Para concluir, señala que en cualquier caso ya nos toca incluir en los planes de estudios esta nueva realidad (la de la letra digital) que afecta a muchos más sistemas a parte del literario y que consiste en un auténtico cambio de paradigma.

Continúa Carles Lindín con una conferencia muy bien estructurada en cuatro apartados:
1- Autoría:
Los términos clave de la autoría digital son "múltiple" y "translúcida". Nos ofrece cuatro ejemplos de ello: Otra de chipirones; United Minds; Escríbeme y El libro flotante. Lamentablemente algunas de estas iniciativas están detenidas, o son de difícil acceso actualmente.
2- Literatura Líquida:
Después de repasar el concepto de posmodernidad y la crisis de lo material que hace J. F. Lyotard en La condición posmoderna, y el concepto de hipermodernidad de Giles Lipovetsky que hace incapié en el carácter efímero de la sociedad, establece una relación entre la conclusión de Bauman a estos cambios en Modernidad líquida y la literatura, que como aquella es incierta y compulsiva.
3- Ecoliteratura:
Una interesante reflexión sobre el reciclaje de contenidos que tan a menudo observamos en la producción digital. La revisión de textos analógicos en la línea de Rui Torres (como vimos en la entrada anterior) es la forma más evidente de este reciclaje y no tiene nada de particular. Pero el reciclaje como base y punto de partida para la creatividad es una tendencia mucho más contemporánea, que ha ocurrido a menudo en el cine o la música en este final de milenio. La mezcla de samples del diskjokey, el pastiche, la confusión ex profeso de géneros... son procedimientos ya habituales de nuestro tiempo. Por eso Carles Lindín se fija en las posibilidades que ofrece la Red para "reciclar" materiales y construir con ellos nuevas obras artísticas. Habla de los ya mencionados Mashups y de los RSS aplicados a una obra literaria.
4- La importancia del significado:
Nuevos conceptos y nuevas formas y palabras, han de definirse en relación a otras palabras y los usos que hacemos de ellas.
Como conclusión a la conferencia y en relación a esta crisis del significado, Joan Elies cita a Adorno, quien escribe a tenor de las Vanguardias históricas: "la ampliación del horizonte artístico lo ha disminuido en muchos aspectos".

La última reflexión que se da en la sala es una de las lecciones más importantes que yo he aprendido en este congreso: la imprenta constriñó al texto a vivir bajo el peso de los tipos móviles. El espacio textual fue acotado por los que tuvieron el poder para imprimirlo, y así, más que nunca en la historia, la institución literaria como cualquier otra que tuviera que ver con la palabra escrita se identificaba con la materialidad del texto y legitimaba su significado. Hoy en día, en cambio, el "espacio textual", el lugar en el que el texto digital vive y las enormes posibilidades de su publicación y consumo, amplían la diferencia entre "texto" y "espacio textual" a unos niveles que no se habían visto, quizás, dese la época de la cultura oral.


La mesa redonda correspondiente a esta sesión tiene como título Ensenyament i Literatura Digital.
Presenta Laura Borrás quien se pregunta por qué hablamos siempre de e-learning y nunca de e-teaching. Precisamente eso es lo que se ha propuesto al invitar a Sandra Hurtado y Oreto Domènech, ambas profesoras de secundaria y bachillerato que han incorporado a su actividad docente el uso de las nuevas tecnologías.
La ponencia de Sandra Hurtado se centra en el uso en clase del VIDEOLIT. El videolit pretende una conjunción entre lo visual y lo literario, consiste en una "cápsula audiovisual en la que el hilo conductor es la palabra literaria". El blog Digiteratura, de Berta Rubio Faus, contiene la mejor explicación del concepto que he podido encontrar.












Las posibilidades didácticas del videolit se desarrollan, según nos explica Sandra Hurtado, tanto en la recepción como en la creación del texto literario. Al generar un videolit sobre una obra literaria, los alumnos consiguen un producto híbrido en el que se ha trabajado la literatura, la imagen, la música, la pintura plástica y la informática. Esta perspectiva interdisciplinar favorece la tristemente escasa colaboración interdepartamental en los institutos ya que permite el trabajo en equipo entre los profesores.
Por último defiende la supervivencia del videolit más allá de su calidad como herramienta didáctica, como género artístico autónomo.

Oreto Domènech nos habla de su experiencia como alumna primero, y después como docente "digitalizada". La educación a distancia, a través de Internet le proporcionó no solo un horario flexible en el que el usuario se responsabiliza por completo de los tiempos de estudio, sino el descubrimiento de una manera de aprender. En la educación a través de Internet, la clase magistral y los libros de texto son solo un elemento más que se suma a las participaciones de todos los compañeros en el aula virtual, las correcciones de los profesores a esas mismas participaciones y las propias correcciones del trabajo de los demás. En la experiencia de aprendizaje "on line", el trabajo realizado no es privado sino público y esto acerca la experiencia educativa a la investigación científica en la que los trabajos han de ser publicados en revistas o congresos, pero sobre todo obliga al estudiante a adquirir una mayor responsabilidad ante los el trabajo que comparte. Al término del curso, uno sabe lo que dice el profesor, lo que dicen el resto de alumnos y lo que dice el profesor de los trabajos del resto de alumnos. Por supuesto sabe lo que dice uno mismo, pero además, el proceso de aprendizaje habrá tenido lugar no solo gracias a las correcciones del profesor sobre el trabajo realizado, sino a la interacción con otros compañeros que habrán opinado sobre ese trabajo y valorado los comentarios que hayamos hecho a sus trabajos.
En el instituto las clases siguen siendo presenciales, pero Oreto Domènech ha utilizado el blog como herramienta para el aula y nos enseña algunos ejemplos muy interesantes de cómo los alumnos han participado en él. En ocasiones les ha servido para superar el miedo escénico que puede sufrirse en clase, o para sincerarse en una actitud más serena y reflexiva frente a los contenidos de clase u otros aspectos de su vida de estudiantes. En cualquier caso, lejos de la idea estereotipada de que la tecnología deshumaniza, en su experiencia, el blog ha estado siempre al servicio de una comunicación con sus alumnos más profunda y significativa.

Entrada publicada por Lluís Vila.

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lunes, 2 de noviembre de 2009

Premis Octubre: La literatura digital II (tarde)


Por la tarde llega la conferencia Zones de contacte de Laura Borràs Castanyer. Cuando habla Laura Borràs, con esa voz dulce y amable, da la sensación de que estás ante la persona que más sabe de Literatura Electrónica de España. Lo conoce todo, de todas las lenguas. Todas las experiencias, las buenas y las malas, y aún así no se deja llevar por la tecnofilia, siempre ancla su discurso en la firme historia del texto literario a través de las sucesivas y ancestrales tecnologías que lo han contenido. Insiste en que esto del ordenador, es solo un aparato más de los que han determinado la literatura a lo largo de la escritura.
Con un lenguaje muy preciso y muy veloz, con muchísimos datos concretos y enemiga de los posmodernos juegos rebuscados del lenguaje (en una línea que recuerda a su colega y amigo Manuel Castells) nos habla de los problemas de la lectura en pantalla, de la literatura digital frente a la literatura digitalizada y de los contactos entre las formas literarias tradicionales de literatura y las actuales.

Así, comenta casos como el de Rui Torres, que reutiliza textos de Clarice Lispector o Pessoa para reescribirlos a través de nuevos formatos; nos enseña un libro francés que en su índice presenta un "mode d'emploi" como cualquier otro electrodoméstico, y nos deja ver y tocar a toda la sala un curiosísimo libro de Jorge Carrión Crónica de viaje (2009 y autoeditado) que es definido como "libro en formato google".
Advierte que tecnología no es igual a innovación. Lo moderno no es innovación. La innovación solo puede darse cuando existe un valor añadido.
También hace referencia a la dificultad añadida que supone para el escritor digital la escritura doble que requiere el software de una máquina, pero en este punto cita una frase de William Morris, formulada originariamente en el ámbito del arte escultórico que dice: "no hay arte sin una cierta resistencia de los materiales".
Entre la inmensa cantidad de obras digitales con que ilustra cada línea de su discurso, puedo rescatar unas pocas: New Digital Emblems de William Poundstone. O también, Fitting the Patern de Christine Wilks, una obra digital en la que hacemos salir el texto de unos patrones de costura mientras confeccionamos un vestido. La ergodicidad de la obra establece un diálogo perfecto con el "saber oculto" de la tradición literaria femenina, con la metáfora del texto como "tejido", con la concepción abarcadora del texto barthiano...
Nos enseñó otro texto complejísimo, ganador del premio Ciutat de Vinarós 2008, que solo puede ser leído a través de la web cam: Andromeda, de Caitlin Fisher. Desgraciadamente actualmente están rotos los enlaces de Hermeneia que mostraban el vídeo de la "lectura" del libro, en las fotos apenas se puede percibir lo espectacular de su presentación.
Vemos Public Secrets, de Sharon Daniel. Una obra que ejemplifica el factor socialmente compormetido de buena parte del arte digital. Se encuentra integrada en el proyecto Vectors, una revista de cultura y tecnología "de Dinámica Vernácula", en la que podemos encontrar cantidad de obras e iniciativas relacionadas con la cultura digital.
Separation de Annie Abrahams, es otro ejemplo de obra socialmente comprometida perpretada por esta híbrida entre artista y hacker informática.
La iniciativa de Global Poetry System, que permite asociar poemas a coordenadas geodésicas, o incluso subir rutas literarias y guardar los recorridos de otros lectores.
En este mismo orden de cosas se habla del Geocaching, turismo cultural interactivo, y de una novela de Christoph Benda, Senghor on the Rocks una novela contada a través de Google maps.
El tiempo se nos echa encima y lamentablemente no tenemos tiempo de comentar una de las obras que presenta este portal, Tierra de Extracción, del peruano Domenico Chiappe.

En sus conclusiones nos habla de la situación del lector digital, que puede sentirse desbordado y frustado por la cantidad de nuevas propuestas, pero señala que a cambio la problematización de la lectura y la literatura pasan a un primer plano favoreciendo el cuestionamiento de principios elementales, lo que siempre fuerza el desarrollo de la creatividad.
Para Laura Borrás, lo importante han de ser los textos y no los formatos en los que se escriban. Considera que es fundamental la coexistencia y la retroalimentación de formatos. De hecho, señala un dato frecuentemente soslayado por los temerosos representantes de una parte de la industria del libro, y es que la presencia de un libro en la Red, en la mayoría de casos reporta un aumento de las tiradas en papel.
En cuanto al futuro, Laura Borrás considera que nos dirigimos indefectiblemente hacia la integración de dispositivos en un aparato compacto y móvil, en el que se incluyan todas las potencialidades del ordenador, con las ventajas de la tinta digital.
El último texto que rescata para la reflexión, es el ya clásico de Mark Prensky Digital Natives, Digital Inmigrants, sobre el problema que supone la brecha digital en la interacción educativa.
He realizado tan solo un esbozo de todo lo que la conferencia de Laura Borrás dio de sí, dejándome en el tintero, muchas obras, muchas ideas, y muchos comentarios interesantes, que quedan para el recuerdo de los que tuvimos el privilegio de oírla en directo.


Después tenía lugar la mesa redonda titulada Com és la literatura digital? Fronteres, connexions i diàlegs con Isaías Herrero, Ramón Dachs, Eugenio Tiselli y Ton Ferret.

Isaías Herrero nos presenta otra obra ganadora del premio de Poesía Digital Ciutat de Vinarós, en esta ocasión en 2007. En el enlace podemos descargarnos la aplicación para explorar su obra Universo Molécula, y leer una pequeña reseña de la misma.

Ramon Dachs, poeta hipertextual nos habla de las poéticas no lineales. Presenta dos obras suyas, Intertarot de Marsella, demuestra la aplicación de la tecnología digital a una de las narrativas más ergódicas que podemos encontrar en el mundo analógico: la lectura de las cartas del Tarot. Interminims es una serie de poemas mínimos, entre los que se puede navegar clicando en cada una de sus palabras.

Eugenio Tisselli es un programador-literato. Afirma que su primer contacto con la escritura fue a través del código informático. Escribía en BASIC a la edad de doce años, y programaba juegos en los que volcaba toda su creatividad y fantasía. El grueso de su trabajo se centra en la programación. Nos habla de los Mashups y nos enseña varios programas de su invención que mediante estas técnicas híbridas generan contenidos poéticos automáticamente, o entradas de blogs e incluso comentarios. Lo interesante de la propuesta de Eugenio Tisselli es que utiliza la web como plataforma compositiva para sus trabajos, no en la manera convencional de recuperar información, sino como herramienta tecnológica para dar forma a sus obras.

Por último Ton Ferret, que ya conocemos en este portal por su obra Retorn a la Comallega, contagia a la sala su simpatía y entusiasmo. Su obra Fuguebook que funciona como una aplicación API para facebook, consiste en una obra narrativa que interactúa con la información de tu perfil virtual y te envía mensajes al correo, o te increpa desde los comentarios de tu Facebook. De nuevo el diálogo que este tipo de obras establece con lo Real resulta muy emocionante y desata el debate en la sala.

Termina esta segunda sesión de conferencias con muchas conciencias literarias removidas.

Entrada publicada por Lluís Vila.

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