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viernes, 25 de noviembre de 2011

5000 palabras, de Isaías Herrero


     Isaías Herrero acaba de publicar 5000 palabras, una ficción hipermedia en flash que combina en una sola página web, relatos, micro-relatos, poesía generativa, poesía colaborativa, juegos de palabras, audio, vídeo y extraños paseos por espacios virtuales. Este diversidad multimedia está unificada, no obstante, por un hilo temático común: el lugar del hombre moderno en un mundo de autómatas.
     La obra empieza con una presentación en flash con fondo musical, a veces entreverado por voz humana, que acompaña a unas imágenes de estética robótica, entre las que sobresale la cara de un autómata y la palabra  MACHINE, o también el grito de un rostro desfigurado y un panel con vídeos de calles nocturnas. En esta página introductoria hay una columna izquierda con 5 puntos rojos, los tres primeros dan acceso al contenido. Si pulsamos en el primero, entramos en el espacio Xanadú. Allí un texto desarrollado con scroll lateral nos habla de la revolución de las máquinas, de antropomorfizar módulos programados, de cyborgs proscritos que deambulan por la tierra. Al final del texto existen unos enlaces externos en rojo (precedidos por @) que nos llevan a páginas web (por ejemplo: un cementerio gótico, un artículo sobre autómatas, clásicos del ciberpunk). Este recurso a enlaces externos en una obra en flash de carácter multimedia podría parecer algo natural, pero sorprendentemente la literatura de internet utiliza poco o nada lo que más decisivamente caracteriza a la red: los simples enlaces que conectan con páginas web realmente existentes.
      El segundo punto se titula Editable. En él aparecen, dentro de unas tiras de antiguos telegramas, textos que al pulsar sobre ellos generan otros que a su vez producen otros dentro de la misma cinta. Las frases tienen sentido por sí mismas, pero las que se producen al pinchar sobre ellas no tienen conexión alguna. Estamos, aparentemente, ante un programa de combinación aleatoria de frases con sentido. Por ejemplo, si pulsas sobre la frase "¿Puedes tú?", obtienes "No es revolución, es evolución".
     El tercer punto, Teleport, es ya pura imagen (estática, con fotos o en movimiento, con vídeos). En ella se presentan siete círculos blancos numerados. Pero no son siete, pues continuamente están apareciendo otros y el lector no sabe cuántos son en realidad. Podemos encontrarnos imágenes de película de extraterrestres, de Elena Ceausescu, de Stalin y Hitler (especialmente impresionante es la que tiene como fondo la banda sonora de la película de Kubrick 2001. Una Odisea del Espacio).
       Es de señalar el amplio número de espacios virtuales que contienen estos registros. Es una auténtica aventura recorrerlos todos, y en casi todos se consigue una respuesta emocional del espectador, provocada por una diabólica selección de imágenes generalmente ligadas al desamparo del hombre en la edad de los autómatas. Es de destacar asimismo la continua aportación de la música  (puede pararse a voluntad) que sirve como eficaz acompañamiento a la contundencia de las imágenes. En definitiva, una obra ambiciosa, que contiene una gran cantidad de material a explorar, y que consigue su principal objetivo poético: sumergir en un mundo ficticio al lector y una vez allí, conmoverlo.
    Isaías Herrero fue ganador del 2º Premio Internacional de Narrativa Digital Ciutat de Vinarós con la obra 21 días. Premio “Vicent Ferrer” a la mejor obra en lengua catalana por La casa sota el temps.

Entrada publicada por Juan José Díez


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miércoles, 1 de diciembre de 2010

La hermandad de los escribanos, de Félix Remírez


    He colgado en la red mi relato digital La hermandad de los escribanos (Félix Remírez, 2005) en la que el lector personalmente queda inmerso en la trama al convertirse en el personaje principal. Se trata de un fichero ejecutable que puede descargarse directamente aquí o a partir de la página incluida en el enlace del título. Es un fichero inocuo que puede ejecutarse sin riesgo de infección viral ninguna. El relato funciona en Internet Explorer, tanto en Windows XP como en Vista. No está probado en otros navegadores.
    Una hermandad fundada en el Medievo toma el control del ordenador del usuario y éste debe leer la narración en un tiempo determinado con la atención suficiente para ir contestando a una serie de preguntas ya que si no…
    La obra combina texto con elementos multimedia a la vez que incorpora características de los juegos interactivos. Se diferencia, no obstante de un juego, en que lo fundamental es la historia y no la interactividad. Es la narración es sí misma la que ordena todo y la que, saltándose la interactividad, puede ser leída sola coherentemente.
     El relato se desarrolla en una sola pantalla (tras las que aparecen en el proceso de presentación inicial) pero dividida en subpantallas, cada una de las cuales tiene vida propia. Así, el lector debe estar atento a varios hechos simultáneamente. Existe, también, una cierta toma de control de la computadora por lo que muestra al usuario datos que sólo su ordenador contiene, dando verosimilitud a las amenazas que la hermandad vierte en el texto.
     La Hermandad de los Escribanos, centenaria asociación, es enemiga furibunda del libro impreso y, sobre todo, del libro digital. Detecta a cualquier individuo que intenta leer uno y, en ese momento, interfiere en su ordenador y lo destruye en un limitado plazo de tiempo. Plazo que es concedido para que el lector pueda conocer la historia de la Hermandad y someterse a un examen que pueda librarle del desastre. Prueba, por otro lado, de la que nadie aún ha salido victorioso.
     Una historia digital como la presente puede desorientar al que la lee debido a que no se es libre de elegir cuándo se va a leer la novela. Por el contrario, la obra toma, en cierta medida, el mando. Se impone un tiempo en el que es preciso no sólo leer sino comprender y fijarse en pequeños detalles. Todo ello, para contestar a una serie de preguntas que permitirán desactivar el peligro que se cierne sobre el ordenador propio.
     Leer este texto no es sólo leer. Es luchar contra el reloj, es tener que buscar información adicional y es sentir el temor de que, las amenazas, que el argumento vierte, no son sólo artimañas artísticas sino que pueden ser reales. ¿Es verdad que si no se logra leer a tiempo la obra, y contestar adecuadamente a las preguntas, el ordenador se auto formateará? No desvelaremos aquí el secreto. Quizá, el lector piense que es todo un recurso estilístico. Quizá sea así.
    ¡O quizá no!
    El propio libro digital toma el control y propone preguntas ajenas a la trama. El lector deberá decidir si las atiende o las desoye. Quizá las desoiga pero pudiera ser que contuvieran la clave de la salvación. En esta novela, no se es libre de elegir lo que se puede leer, cuando a uno le apetezca leerlo. Por el contrario, el lector es una víctima que está siendo sometida a interrogatorio. No puede detener los eventos que ocurren. No puede cerrar el libro y posponer la lectura hasta otro día. Está fuera de la historia y no la controla. No puede pararse a meditar. No puede elegir el momento en el cual leer un determinado capítulo. El tiempo transcurre. Inexorablemente. Al igual que en la vida real, el reloj corre deprisa y, si no se llega a tiempo, se pierde la partida. El formato digital, por así decirlo, toma el mando. La diferencia con un libro convencional es, por tanto, notable porque, en aquél, el lector puede volver sobre sus pasos cuando lo desee y puede tomarse todo el tiempo del mundo para leer un capítulo. En esta historia digital, por el contrario, la vida pugna contra el cronómetro que anuncia el desastre. Fluye por sí misma y sólo podemos seguirla o dejarla pasar.
    Ciertamente, el lector puede reiniciar, desde el principio, la lectura lo cual es como un volver atrás en el tiempo, como poner el reloj a cero. Y, en esa nueva lectura, el ordenador le llevará por caminos distintos, con preguntas distintas y retos distintos. Siendo la historia idéntica, sus acentos estarán en uno u otro lugar.
    Otro comentario sobre esta obra puede verse aquí.
 
Entrada publicada por Félix Remírez en Biblumliteraria

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viernes, 26 de noviembre de 2010

CityFish, J.R. Carpenter



      CityFish, de J.R. Carpenter, es una obra muy original, muy bien trabajada, que relata de manera interactiva e inconexa un encuentro familiar. Es un relato digital corto, pero no por ello menos interesante, que se desarolla en una única hoja, en un mapa de eventos, sin saltos entre páginas ni tiempos perdidos de carga. Un escenario horizontal, mucho más ancho que la pantalla del ordenador, contiene toda clase de elementos, desde texto (que es el hilo conductor principal y, por tanto, estamos hablando de literatura plena) hasta videos, mapas, mashups, pequeñas aplicaciones (como la que permite convertir la temperatura entre grados Celsius y Farenheit, un gadget que viene al hilo de la historia puesto que la protagonista, Lynne, viaja de una Canadá métrica a unos EEUU con medidas británicas), enlaces hipertextuales e hiperposicionales, fotografías, gráficos, textos en grafías no latinas, etc. Un trabajo cuidado. Un mapa lector amplio en el que cada elemento puede parecer desperdigado (lo está) pero en el que el usuario no se pierde ya que todo acaba por tener sentido. Su mayor valor, sin duda, la originalidad. La obra ha tenido el apoyo de la Canada Council for the Arts.

Entrada publicada por Félix Remírez en Biblumliteraria

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