miércoles, 9 de febrero de 2011

Photopia, un clásico de la ficción interactiva



        Photopia  es en apariencia un conjunto de historias independientes e incompletas que se van alternando, ambientadas en lugares tan diversos como la superficie de Marte o un instituto norteamericano. Y digo "en apariencia", porque a medida que se va desenvolviendo la trama, se descubre que se trata de diferentes aspectos de una única historia girando en torno al mismo personaje central. Una historia conmovedora y sorprendentemente íntima, y uno de los momentos más influyentes de la historia de la ficción interactiva.
     Existen diferentes aspectos que hacen de Photopia una pieza muy importante en la historia de la literatura no lineal "adulta". Por una parte, hasta aquel momento (1998, año en el que apareció), la ficción interactiva seguía considerándose exclusivamente un género de los juegos de ordenador. Ya existían obras que buscaban temáticas más complejas y reflexivas, como "Trinity" de Brian Moriarty o "Losing your Grip" de Stephen Granade, sin embargo seguía siendo muy fuerte el paradigma del "juego"; había un único protagonista, y el desarrollo de la historia se desenvolvía mediante algún tipo de "misión" obstaculizada por un cierto número de "puzzles" o juegos de ingenio que impedían al protagonista lograr su objetivo. Photopia, por el contrario, no plantea ninguna misión, más que sencillos "objetivos a corto plazo" de los que nos podemos encontrar en la misma vida. El protagonista de cada sección o capítulo, y el momento temporal dentro de la historia general que cada una de estas secciones refiere, va variando conforme a las necesidades narrativas. En general, da muy poco la sensación de estar experimentando un "juego" y mucho sin embargo la de estar leyendo un relato interactivo.
     Hay más aspectos que la hacen innovadora, y tienen que ver con la calidad "emotiva" de la historia; Photopia es un relato muy trágico. Muchos de los que lo han leído afirman haber llegado a llorar por primera vez con un relato interactivo, y en general todos los que lo han experimentado han sentido una punzada de tristeza al llegar al final. El autor, Adam Cadre, afirma haber basado la historia en un suceso personal, lo cual convierte Photopia (y ese es el aspecto innovador que mencionaba) en uno de los primeros relatos interactivos usados como vía de expresión testimonial por un autor de ficción. Cuando Adam Cadre programaba y escribía la historia, hablaba mediante ella de emociones y reflexiones de un carácter muy íntimo por primera vez, dando por ello madurez a un género que hasta entonces no había pasado de estar básicamente enfocado al entretenimiento.
    Otros aspectos de Photopia influyeron en piezas posteriores, algunos de ellos bastante criticados (como el sistema de conversación con los personajes del relato, heredado de las aventuras gráficas) y no deja de ser asimismo verdad que esta historia dio lugar a toda una larga retahíla de ficciones lineales y prácticamente sin interactividad, y que se la tachó (puede que con parte de razón) de "terrorismo emocional" por toda una generación de lectores de ficción interactiva poco acostumbrados a que un "juego" les removiera tanto por dentro. Sin embargo, pese a todos sus posibles problemas, ésta es una pieza muy importante en el desarrollo del género y un relato de lectura obligada por todos los interesados en la literatura no lineal.
    La excelente versión en castellano (Fotopía), una de las pocas traducciones de aventuras que se han realizado a nuestro idioma, corrió a cargo de José Luis Díaz ( Zak ), uno de los más activos creadores y promotores de la ficción interactiva en España.
Entrada publicada por Xavi Carrascosa en Literactiva

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