domingo, 6 de diciembre de 2009

Congreso de la Cibersociedad 2009 ( II )


       En el Congreso Cibersociedad se ha presentado la ponencia Proxémica, Kinésica y género en Internet de Álvaro Gascue, un interesante trabajo que analiza elementos sustanciales de la comunicación vía Internet, bien sea usando el correo, las redes sociales, las salas de chat, los blogs o los microblogs. Estudia aspectos sociales (enmascaramiento de la identidad real vs. mostrarla), los emoticones y los roles distintos entre hombres y mujeres al usar comunicaciones electrónicas. Un interesante postulado es que parece que la comunicación digital acaba frecuentemente en comunicación real y, desde este punto de vista, la tecnología futura en base a webcam irá creciendo. En relación al enmascaramiento de la propia persona, resulta interesante también otra ponencia de Carlos Arcila, titulada La definición de la situación y la máscara virtual.
       Dentro del marco del periodismo, se han presentado las ponencias Periódicos digitales: Participar y agredir en foros de debate. Un abordaje desde la pragmática sociocultural de Fabio Daniel Dandrea, donde se aborda la evidente agresividad verbal que se produce en los foros de debate que los periódicos digitales facilitan a los lectores y el evidente léxico destinado a dañar la respetabilidad de los otros participantes, hecho que sin duda se aleja del objetivo de dichos foros. Estos sitios se convierten en nidos de descortesía, difamación, mal lenguaje, afiliación exacerbada y refractariedad.
         En L’ús del llenguatge multimèdia a la premsa digital a Catalunya i Espanya: estudi empíric de Joan F. Fondevilase analiza cómo, cada vez más, el periodismo digital debe basarse en los elementos propios del medio digital, es decir los elementos multimedia, la hipertextualidad y la interactividad. Se hace una interesante análisis comparativo de la presencia de estos componentes en diversos diarios.
       En  Prensa electrónica: cómo hacer periodismo en la era digital de Inma Martín, se recoge también la necesidad de incorporar elementos digitales, lo que supone una necesidad de formación continua de los propios periodistas a lo largo del tiempo en función del avance tecnológico. Asimismo, la autora enfatiza sobre la necesidad de verificar la calidad de la información en el medio digital donde es más sencillo perderla.
      El periodismo digital en la empresa informativa de Pedro García Alonso, estudia los nuevos roles y exigencias para periodistas y lectores a que obliga el medio digital. Blogs entre o continuum e o degradê de Wagner Alonso da Silva da un repaso a todas las posibilidades que los blogs permiten en el ámbito de la información y el periodismo, sea amateur o profesional. 

Entrada publicada por Félix Remírez


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viernes, 4 de diciembre de 2009

Más leña al fuego de las descargas


      Muchas personas ya han señalado algo con lo que estamos totalmente de acuerdo: del autor nadie se preocupa realmente ("¿Y quién defiende a los creadores?" Desequilibros 2/11/2009). Por un lado están las empresas que, como decíamos en otra ocasión, han parasitado gracias a los soportes la creación intelectual en exclusiva durante siglos y pretenden continuar haciéndolo y, por otro, están los usuarios que ahora quieren (y pueden) parasitar por su cuenta la labor intelectual. Todos, igual de piratas, detrás del oro del Perú (que es la creación intelectual) explotado por ese pobre buen salvaje (que es el artista). Donde pone oro del Perú podéis poner atunes y donde pone buen salvaje podéis poner pescadores sin contrato, el símil pirata continúa. Tenemos también corsarios, ese eufemismo que nace para referirse a los piratas amparados por la ley, (armadores, en el argot pirata actual) que en este caso son las Sociedades Generales de Autores y toda esa caterva de mercaderes intermediarios. Y para rizar más el rizo, tenemos a La Malinche: ese uno por ciento de los explotados que se acuesta con los explotadores (de Malinches en Somalia no tengo noticias, pero sería cuestión de investigar). En el terreno de la industria cultural podéis sustituir Malinche por Ramoncín, que es el caso más flagrante de colaboracionismo por conveniencia sin un ápice de aportación intelectual (más allá del Litros de alcohol corren por mis venas aquel). Entre estas Malinches hay una pequeña pléyade de Almodóvares que firman manifiestos por los derechos de autor con el símbolo del dolar en los ojos pero con un trabajo mínimamente avalado por circuitos distintos al de la industria.

     Todos saquean pero nadie piensa realmente en fórmulas que beneficien directamente a los autores. Y con autores me refiero a ese noventa y nueve por ciento de creadores culturales que no pueden ni soñar vivir de ello. Por supuesto que en ese noventa y nueve por ciento hay mucho amateurismo, incluso mucha basura, pero también hay mucho "premio a la mejor novela del año", como explica este artículo de El Cultural, al que le es imposible tirar adelante con ese diez por cien que le arroja al suelo su editor. Por no hablar de actores de teatro, dibujantes, pintores y divulgadores y creadores en Internet. Este mismo blog surge precisamente para hacerse eco de un tipo de actividad literaria, la electrónica, que, habida cuenta de la escasa repercusión que han tenido las iniciativas del tipo Eastgate para su comercialización, todavía carece si quiera de una industria cultural con la que enriquecerse (cuando no se sustenta precisamente en la libre circulación de la creatividad como hemos visto en las obras abiertas, mash-ups o de creación colectiva).

      En este punto, y sumergidos como estamos en el debate en torno a la ley "antidescargas" y el manifiesto de internautas, me encuentro con un curioso vídeo-protesta firmado por La Coalición de creadores e Industrias de Contenidos, un macro-loby de presión que aglutina EGEDA, Promusicae, SGAE, FAP, ADIVAN y ADICAN, dirigido por Aldo Olcelse Santonja (Consejero y Director General del Grupo Leche Pascual, de 1990 a 1993, Consejero de Telepizza, S.A. de 2000 a 2006 y Patrono de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), de 1992 a 2003...) al parecer, un ilustrado filántropo que siempre ha supeditado el valor del dinero al de los bienes inmateriales y culturales.

     En su vídeo omiten el salto 2.0 y hablan de Internet como una ventana para la publicidad y para que los comerciantes expongan su catálogo de artículos al gran público. Asimilan la Industria cultural a la cultura y de la reducción de capital obtenido a través de los métodos tradicionales de explotación cultural deducen que Internet ha supuesto la decadencia de la cultura.


     Pero lo que más me llama la atención del vídeo es que en su crítica a lo que ellos llaman negocios parasitarios describen a la perfección un modelo rentable y perfectamente válido si se planteara desde la legalidad (no descubro nada, Spotify ya lo está haciendo). Nos hablan de sumas astronómicas de dinero que se consiguen con las descargas a través de publicidad y de registros, sin darse cuenta de que los publicistas pagarían más por anunciarse en sitios de contrastada legitimidad y que los usuarios no tendríamos tanto reparo en registrarnos en servicios que garantizaran una justa compensación a los autores de las obras que descargamos. Yo nunca me he registrado en Megaupload no porque crea en la gratuidad absoluta de la cultura y prefiera esperar los cuarenta y cinco segundos y las limitaciones de velocidad de descarga a pagar un solo euro por un bien cultural, sino porque no me parece justo pagar al gestor de una web en lugar de al artista que voy a disfrutar. Como yo piensa mucha gente y somos un nicho inmenso de pagadores que se sumaría a las estratosféricas cifras que según el vídeo amasan los negocios parásitos.

    Y todavía nadie ha mencionado a otros claros beneficiarios de la actividad intelectual que ni siquiera se han planteado pagar un canon a los autores. Me refiero a Google o las distintas compañías de conexión a Internet como ONO o Telefónica. Paradojas de la vida: nosotros que hacemos uso intelectual y desinteresado de la cultura sí pagamos canon por los cedés vírgenes mientras que estos, que le sacan partido económico, se sirven de ella gratuitamente.

Entrada publicada por Lluís Vila

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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Debate sobre descargas


      No sé quién escribió el manifiesto que circula por internet, como respuesta a las medidas que el ministerio de Cultura intenta imponer en internet, pero plasma ideas y realidades que merecen el debate de cualquier creador ubicado fuera del canon, y del mundo cultural instituido, como los reunidos en este blog:

* 1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
* 2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
* 3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
* 4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
* 5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
* 6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
* 7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
* 8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
* 9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
* 10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

      Yo suscribo los puntos 2 y 4; estoy de acuerdo con la idea de otros a los que le sobra lirismo; y estoy en desacuerdo con los puntos 5, 6 y 9, por no ser competencia del usuario decretar la muerte de ningún modelo (aunque agonice) ni puede obligar a que las creaciones sean de "dominio público" per se. Este tipo de "contraataques" tienen el mismo tufillo totalitario que se pretende dictar desde el ministerio de Cultura.
 Entrada publicada por Domenico Chiappe 

Imagen de Eneko/20minutos.es

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lunes, 30 de noviembre de 2009

Congreso de la Cibersociedad 2009 (I)

                                       


       Del 12 al 29 de Noviembre de este año se ha venido desarrollando el IV Congreso de la Cibersociedad , un congreso en línea organizado por el Observatorio para la Cibersociedad en el cual se analizan, entre otros, el impacto de lo digital en la impresión, la lectura y escritura en línea, el periodismo digital, etc.
      Varias ponencias referentes al libro digital y la literatura digital se han presentado dentro del Congreso. En primer lugar, podemos citar E-book:Te gusta leer?, de Eva Jiménez en donde la autora hace un repaso de la historia del e-book, de su tecnología (al respecto se puede leer este post) y del futuro tanto en cuanto a formatos se refiere como a la forma de comprar contenidos en la red. Hay un apartado que se refiere al uso potencial de los libros electrónicos en el mundo educativo.
      En Especifitats de la literacitat en línea , Daniel Cassany describe las particularidades de la escritura en línea (conectados a la red) o fuera de ella (desconectados) y estudia la homogeneización que la pantalla y la tecnología impone (una pantalla similar, unas plantillas de edición similares, unas formas de mostrar los contenidos similares) a pesar de que en apariencia puedan parecer diferentes.
      En Leer y Escribir hoy, Maria Antonieta Teodosio analiza el impacto de la red y la digitalidad en la forma en que el ser humano actual lee y escribe, mientras que en Valoración de la Herméutica en la comunicación literaria digital, María del Carmen Ruiz de la Cierva intenta demostrar, en una ponencia muy documentada, que la hermenéutica sigue siendo un elemento indispensable para la correcta interpretación de los textos, aún en la era digital.
     Mélanie Valle, en La novela y las nuevas tecnologías, analiza el impacto de los medios digitales en la creación de novelas, llegando a la conclusión de que la hiperficción es un nuevo género de ficción pero no puede considerarse como un subgénero novelesco. Microrrelato y modernidad digital. Estrategias comunicativas de un género fronterizo de Juan Luis Hernández analiza el micro relato por ser esta una forma de expresión abundantísima en la red, en especial en los blogs.
      Ana María Calvo, en Tipología de la narrativa digital o hipermediática: intertextualidad e interactividad centra su atención en el impacto del hipertexto y los hipermedia en la narrativa digital. Ponencia breve pero ampliamente documentada.
      En Sobre el texto literario y el canal de la comunicación: oralidad y escritura, digitalidad y multimedialidad. La edición de textos clásicos de Tomás Albadalejo y Juan Carlos Gómez se pasa revista al concepto de digitalidad como cualidad del canal de la comunicación literaria (y retórica) que tiene lugar por medio y con el apoyo de la técnica cibernética con especial énfasis en la edición de textos clásicos.
       Francisco Chico Rico presenta Texto y textualidad analógicos vs. texto y textualidad digitales; intenta dilucidar en qué sentido el texto y la textualidad analógicos (para entendernos, en papel), se diferencian del texto y la textualidad digitales publicados por medios electrónicos que incluyen virtualidad, hipermedias, hipertextos, interacción, etc.
       En La literatura oral en la era digital, Ulpiano Lada defiende que el uso de los nuevos medios digitales no implican que el oyente de literatura verbal deje de ser oyente. Un oyente que está fuera de la narración.
        Raúl Urbina, en Los blogs, los mecanismos de intercomunicación y la retórica aplica la ciencia clásica del discurso al análisis de los blogs y de su forma de comunicar.
         Por fin, en Digitalidad intertextual. Análisis retórico del discurso de Severn Suzuki ante la ONU (Río de Janeiro, 3 de junio de 1992): La niña que hizo callar al mundo durante seis minutos, María Amelia Fernández reflexiona sobre las particulares características de la textualidad digital desde una perspectiva intertextual. Analiza algunos textos adaptados al canal tecnológico y las consecuencias posibles para la calidad persuasiva del discurso. Como ejemplo, se ofrece un análisis del discurso que Severn Suzuki pronunció ante la ONU el tres de junio de 1992 y de su presencia actual en Internet.

Entrada publicada por Félix Remírez 

Ver en Biblumliteraria


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sábado, 28 de noviembre de 2009

Bush, el hiperpadre





      Google Books ofrece todos los números de la revista LIFE. En el del 10 Septiembre de 1945, se puede ver, además de la euforia por la victoria americana, la llegada de McArthur a Japón o la curiosísima publicidad de aquella sociedad opulenta, un amplio reportaje sobre Vannebar Bush que incluye el texto resumido de su artículo fundacional As we may think, publicado en el Atlantic Monthly en 1945.
       Vannevar Bush (1890-1974) fue vicepresidente y decano del MIT en 1932; allí trabajó en instrumentos ópticos y de fotocomposición, así como en una máquina para la selección rápida dentro de un banco de microfilms. Durante la II Guerra Mundial fue nombrado por el presidente Roosvelt director de la Office of Scientific Research and Development, y como tal, responsable de 6.000 científicos implicados en el esfuerzo bélico. También trabajó brillantemente en radar, e incluso en un ordenador analógico. Los inventores del hipertexto Douglas Engelbart y Ted Nelson fueron directamente inspirados por su trabajo.
       Su concepción del MEMEX introdujo por primera vez la idea de una base de conocimientos fácilmente accesible que permitiera el almacenamiento y la recuperación rápida de la información, que en aquel tiempo ya había sufrido una explosión inmanejable por los científicos. Creía que la mente humana funcionaba por asociación y no por índices. “La mente salta instantáneamente al dato siguiente, que le es sugerido por asociación de ideas, siguiendo alguna intrincada trama de caminos conformada por las células del cerebro”. Efectivamente, hoy podemos confirmar que el funcionamiento de internet y de los hipervínculos hace pensar en la estructura de las redes neuronales.
         En las propias palabras de Bush: “El memex es un dispositivo en el que un individuo almacena todos sus libros, informes y comunicaciones, y que está mecanizado de tal forma que puede ser consultado con tremenda velocidad y flexibilidad. Un memex tiene la apariencia de una mesa con dos pantallas táctiles y un scanner. Dentro puede haber muchos gigabites de espacio de almacenamiento, llenos de información textual y gráfica, e indexados según un esquema universal.”  O sea, una vez más internet, con su estructura de nodos y enlaces.
         El artículo de LIFE contiene también descripciones y fotos de dispositivos raramente citados, como la cámara-cíclope que, puesta en la frente, fotografiaría cualquier cosa que alguien esté viendo y quiera conservar, o una calculadora matemática, incluso una máquina que podría mecanografiar lo que uno está hablando.
         Edison, Graham Bell, Bush, la gran tradición de científicos prácticos de la cultura americana. La electricidad, el teléfono, el hipertexto. Los tres colaboradores necesarios de la Gran Maraña.

Entrada publicada por Juan José Díez



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jueves, 26 de noviembre de 2009

Mapas de hipertextos


Una forma- no nueva, pero sí un tanto diferente- de literatura digital es la basada en mapas de hipertextos.

Para explicar este tipo de obras imaginemos primero un mapa del mundo en que todos los países estuvieran desordenados. España en el lugar de Australia, Francia en el de Argentina, Marruecos en el polo, Japón sobre la India, China haciendo frontera con Texas. Un viajero que dispusiera de tal mapa tendría serias dificultades para encontrar su destino. Si ese navegante quisiera hallar la ruta más sensata para marchar de Madrid a Moscú y encontrara que, entre medio, debiera pasar por Caracas, Toronto y Nairobi, probablemente no encontraría jamás el camino o bien tardaría años en recorrerlo. En vez de poder trazar en el mapa un recorrido lógico (Madrid-Paris-Frankfurt-Varsovia-Minsk- Moscú, por ejemplo) se encontraría con que, al estar desordenado, la línea que él dibujaría sería Madrid-Caracas-Toronto-Nairobi-Moscú. Iría presto al aeropuerto y pediría un billete para Caracas. Cuando aterrizase no estaría más cerca del objetivo (como cabría suponer) sino mucho más lejos.

Supongamos, ahora, un hipertexto en el que sus diversas partes (capítulos, parágrafos, frases) están interconectadas entre sí, como si de ciudades unidas por autovías se tratara, por hiperenlaces. Pero que estos enlaces están enmarañados o mezclados a la manera del mapa de países cambiados de lugar. Un lector empezaría a tentar enlaces según los fuera encontrando pero, al estar la estructura del libro totalmente descompuesta, se iría perdiendo dentro de la historia, incluso desorientando.


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martes, 24 de noviembre de 2009

Poesia electrónica a media noche



      Si ya en la narrativa las posibilidades de experimentación con  hipertexto y multimedia son incontables, en el campo de la poesía son infinitas. Como en la novela, a mi entender, en la poesía debe ser la palabra la que tenga el mando, la responsable de producir el efecto estético que corresponde al género. ¿Y cuál es ese efecto? Yo no reniego de Aristóteles: provocar mediante la disposición rítmica de hermosas palabras una emoción en el lector. Las emociones más frecuentes son la pena, la alegría, la compasión, el miedo, y otras muchas, pero en un poema todas éstas deben estar acompañadas por la emoción de la belleza, que nadie sabe lo que es hasta que se hace presente y produce el rapto. 
        He encontrado un poema, Midnight, publicado en 2005 por Richard Jackson en la revista Bornmagazine, en el que el autor consigue una integración muy eficaz entre la fuerza de las palabras y la fuerza de las imágenes y sonidos que la acompañan. Notemos que el centro lo ocupan las palabras; en el fondo y en la periferia aparecen delicadamente los elementos visuales y sonoros sin detraer la atención de lo que va diciendo el poema. El lector puede leer el texto entero, si quiere, y seguro que será su imaginación y sensibilidad la que experimente la emoción estética, que culminará cuando finalice el poema, pero en la versión multimedia la inmersión es inmediata y el poeta cuenta con la ventaja de poner en situación al lector, de predisponerlo a la atmósfera que poco a poco las palabras van construyendo.

Entrada publicada por Juan José Díez

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Rip!: A Remix Manifesto


Un viejo amigo mío, Victor Pinto Pi, ha compartido en su Facebook el documental del que hoy quiero hablaros. Se trata de un amigo con el que lamentablemente no tendría ningún contacto si no fuera por Facebook. Y menciono la fuente porque me parece importante señalar su aparente banalidad para que nos sirva de reflexión sobre si las cosas son banales en sí mismas o si eso depende de las personas que hay detrás de las cosas.

Éste es un blog de literatura electrónica y el documental que presento aquí habla principalmente de música electrónica. "Nada que ver" puede pensar algún viejecito catedrático de literatura en su academia de color sepia. Pero lo que me propongo es precisamente demostrar que hablamos prácticamente de la misma cosa cuando aplicamos el calificativo electrónico a cualquier parcela de la creatividad. Música y Literatura son disciplinas artísticas con no pocos puntos de conexión, pero si además esas disciplinas se convierten en electrónicas forman un bloque conjunto que señala los mismos focos de la cultura, las mismas fallas del sistema de producción y explotación cultural, al menos, en esta época de crisis.

Rip: A remix manifesto es un documental dirigido y escrito por Brett Gaylor fruto de seis años de trabajo y con la colaboración de cientos de personas que han contribuido con sus creaciones y remezclas en la Opensource Cinema Web. Esta web, creada por el propio Brett Gaylor, es un proyecto pensado para la creación conjunta entre creadores y público de material audiovisual. La página contiene proyectos en los que poder participar y, sobre todo, ofrece la posibilidad de generar remezclas con los materiales existentes en la línea que se trató en este mismo blog de la ecoliteratura.

El documental es un producto firmemente dirigido, guionizado y realizado, pero su autor insiste en que el material del que se ha servido ha sido generado en muchas ocasiones (no sabemos cuáles) por otras personas, y al final nos invita a los espectadores a hacer lo mismo con el documental, a destriparlo y convertirlo en lo que queramos. Porque de lo que se trata precisamente es de eso: de la apropiación de material intelectual ajeno para contar una versión original del mundo que nos rodea. Semejante actitud está por supuesto penada por la ley, pero en este punto yo conmino a tirar la primera piedra a quien se sienta libre de pecado. Y no solo me refiero al pastiche cultural del que todos somos herederos, ni a la reutilización en clave artística de los elementos cotidianos... también quiero referirme a la labor de la crítica, en cualquier campo, que ha de basar sus hallazgos en textos del pasado o al avance tecnológico y científico sustentado sobre la base de cientos de vidas dedicadas a sumar un peldaño más en la invención de objetos como el microchip. Tal vez en otra ocasión trataremos el tema de la propiedad intelectual más en profundidad, pero aquí solo quiero remarcar que Walt Disney, encontrándose en flagrante pecado, se atrevió a tirar la primera piedra y desde los años veinte viene lanzándonos a los pecadores su piedra regularmente, al ritmo en que la edad de su ratón Mickey se acerca al límite de años que una obra puede mantener su copyrigth privativo. El documental nos ofrece un diagrama de las grandes corporaciones que controlan en Estados Unidos el negocio audiovisual que nos ayudará sin duda a entender cómo funcionan estos resortes legales y a quién benefician de verdad. A Ramoncín pobre, no, y eso que ha sacrificado su imagen y su carrera por defenderlos.



El documental toma como eje narrativo al personaje Gregg Gillis, más conocido como Girl talk, un disjokey de música electrónica que mezcla docenas de shamples de canciones registradas bajo copyright privativo para generar versiones originales. Se trata de la técnica del Mashup, también comentada en otro lugar de este blog aplicada a la literatura. El copyleft, Creative Commons, el abogado Lawrence Lessig, el escritor Cory Doctorow incluso el ex-ministro de cultura brasileño Gilberto Gil, son algunos de los temas y personajes a través de los cuales Brett Gaylor monta su película. A lo largo de 81 minutos repartidos en nueve vídeos de youtube, Brett Gaylor nos va a hablar de una revolución en pleno apogeo en la que los bienes culturales abandonan de manera definitiva sus envoltorios materiales y dejan fuera de juego a los que comercian con esos envoltorios.

Pero el que Internet haya coyunturalmente facilitado ese abandono, no significa que los bienes culturales hayan sido siempre algo distinto de sus envoltorios materiales. Solo la imprenta con el nacimiento de la industria del libro impuso esa asimilación mercantilista entre la obra y el texto en literatura, y solo la invención del gramófono, mucho más tarde, hizo lo propio con la música.

Muchas son las voces que han señalado antes de la explosión de Internet esa asimetría entre trabajo intelectual y la concreción fijada (muerta) y mercantilista de ese trabajo. En El Susurro del lenguaje en 1984 Roland Barthes nos habla precisamente de esa asimetría entre Texto y Obra: ésta cerrada y monumental, sometida a las inclemencias que el tiempo ejerce sobre la materia; aquél abierto, en diálogo con otros textos, cambiante, presto a la reinterpretación. El Texto, nos dice, es un "tejido de citas provenientes de los mil focos de la cultura" (R. Barthes El susurro del lenguaje Paidós Ibérica 1994 p. 69). Un mashup, diríamos ahora que podemos encontrar esos mil focos compartidos y colgados en la Red. En un momento dado el viejo Roland Barthes llega a decirnos que "los derechos de autor están vinculados a la obra, mientras que el Texto es una Red" (p. 74). El Texto de Roland Barthes es un Hipertexto. Y en un mundo en el que la cultura tiende a colgarse (o al menos a ser siempre susceptible de ello) en una Red mundial codificada en un tipo de texto (el código fuente) ¿qué diferencia puede haber entre música, arte y literatura cuando son todas ellas electrónicas?

Por último y para animaros a ver el documental, quería resaltar dos frases a modo de titulares.
Una de Cory Doctorow hablando de la empresa discográfica basada en los soportes materiales que se ha enriquecido gracias a ello durante más o menos cien años: "lo que la tecnología te da, la tecnología te lo quita".
Y otra de Gilberto Gill que siendo músico se tomó muy en serio el apoyo a la licencia Creative Commons mientras ocupó su cargo ministerial: "no hay creación aislada, el compartir es la base de la creación".

Aquí tenéis el primer capítulo del documental. El resto lo podéis ver en la página web dedicada al documental.





Entrada publicada por Lluís Vila.
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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Potencial de la Web 3.0 en la literatura digital



Cuando se rastrea la web, aparecen numerosas informaciones acerca de las denominadas web 2.0 y web 3.0. Da la impresión de que la propia red autogenera conceptos y evoluciones de sí misma a la vez que se encarga de promocionarlas y generar debate y conocimiento sobre dicha evolución. ¿Cómo afectan estos desarrollos a la literatura digital?

¿Qué es la web 3.0 y qué puede aportar a la literatura digital?


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martes, 17 de noviembre de 2009

Walking across the Atlantic


Walking across the Atlantic de Billy Collins es un poema visual elegante y bien construido. Combinando voz y sonidos puramente marinos con imágenes del océano, de gaviotas, de seres solitarios, visiones desde debajo del agua y texto logra una atmósfera que cautiva y que realza el poema en sí mismo (vía Biblumliteraria).

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